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Durante los tres primeros meses del 2021 Chile importó 121.660 toneladas de urea por un valor (FOB) de 35’761.000 dólares. Es decir, alrededor de 0,3 centavos de dólar el kilogramo (kg). Este año, durante los mismos meses, se ha importado la cuarta parte: solo 30.994 toneladas, pero por un precio casi tres veces mayor: 23’548.000 dólares, cercano a 0,8 centavos de dólar el kilo.

Estos montos reflejan cómo la escasez y alza de precios de los fertilizantes se han agudizado por los problemas de la cadena de suministro global generados por la pandemia y recientemente por la guerra de Rusia contra Ucrania. Este primer país es uno de los mayores proveedores de fertilizantes del mundo, especialmente a Latinoamérica.

En Perú, se estima que hay un déficit de 180 mil toneladas de urea, lo que podría bajar la producción de arroz, papa y maíz en hasta un 40%. Ángel Misayuri, presidente del Frente de Defensa de Productores y Agropecuarios, dio un ejemplo a OjoPúblico sobre esta situación: 

“En Junín están en plena cosecha, pero la producción empieza a partir de julio. Sin embargo, en la costa se encuentran en pleno periodo de siembra, en esta parte del país el área de siembra se está reduciendo en 30%. Nosotros estimamos que se reducirá a un 40%, porque los fertilizantes se han elevado a un 300%. Una [bolsa de] urea que costaba S/ 60 ahora está llegando a costar S/ 220”, asegura Misayuri.

En 2018 Perú importó 1’574.845 toneladas de distintos fertilizantes por un valor de 460’285.627 dólares, y en 2021 la cantidad aumentó a 1’819.751 toneladas, pero con un valor más alto: 668’318.900 dólares. Casi 200 millones de dólares adicionales por casi 300 toneladas más.

Los fertilizantes permiten mejorar el rendimiento de la producción agrícola. “Más de la mitad de los alimentos que se producen a nivel mundial ocupan fertilizantes, y permiten que más personas puedan alimentarse por hectárea plantada de cultivo. Es por eso que el alza en costos de insumos y la situación de Rusia y Ucrania es alarma, ya que se pone en jaque el abastecimiento de fertilizantes”, reconoció a OjoPúblico Jorge Valenzuela, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Chile (Fedefruta).

Los analistas más pesimistas creen que –de profundizarse el problema– podrían afectar el abastecimiento de alimentos en estos países. Aunque algunos son más cautos, como el secretario general de la Sociedad Nacional de Agricultura de Chile, Juan Pablo Matte, quien dijo a OjoPúblico “que es muy temprano para advertir un problema en la producción”:

“Es una situación bastante compleja, porque el alza es muy sustancial. Entre la urea que ha subido hasta 4 veces su precio o el potasio que prácticamente se duplicó. Y esto se traduce en que el agricultor tiene que tomar una decisión sobre si sembrar o no sembrar ante esta alza de precios”, dice Matte.

La inflación y el efecto del fertilizante

En todo el mundo han subido los precios de fertilizantes en los últimos tres años. El efecto se puede ver en un informe publicado el 8 de abril por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que asegura que hay un aumento sostenido desde 2020 en el precio de los alimentos a nivel mundial: aceite (150,1%), carne (26,65%), azúcar (48,3%), productos lácteos (42,63%) y cereales (64,98%).

Mariana Escobar representante de la FAO en Perú, explica cómo se fue formando esta tormenta perfecta en el mundo: “En pandemia hubo muchas disrupciones del comercio internacional y eso hizo que el precio de los fertilizantes subiera muchísimo en el segundo semestre del año pasado (2021). Los fertilizantes ya venían en subida, algo que exacerbó la crisis fue el tema de la guerra”, dice.

Según un informe de la FAO, que revisó el mercado mundial de fertilizantes en este año, los precios de los fertilizantes han alcanzado “precios históricos”, tanto en mercancías nitrogenadas, fosfato y potásico. La entidad asegura que los principales factores de este contexto “vienen determinados por la interacción de la oferta y la demanda; por lo que respecta a la oferta, son los elevados y cada vez mayores precios de la energía y las perturbaciones en el comercio y los elevados costos del transporte. Mientras que por lo que respecta a la demanda, son los elevados precios de los cultivos y, por lo tanto, un nivel de asequibilidad alto”.

La guerra subió el precio del gas (51%) y el petróleo (10%), insumos principales para el traslado de la mayoría de los fertilizantes nitrogenados. A lo que se le suma la imposibilidad de hacer negocios de forma usual con Rusia, uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo. Entre marzo de 2011 y mayo de 2022, Perú ha importado desde Rusia más del 40% del total de toneladas de fertilizantes. Luego siguen Estados Unidos (19%), China (13%), Chile (7,9%) y Canadá (2,8%).

En el caso de Chile, Rusia no aparece como un actor tan relevante. Entre enero de 2009 y marzo de 2022, según las cifras de importaciones analizadas por OjoPúblico, más del 30% de los fertilizantes importados por Chile provienen de China, seguido de Estados Unidos (15,8%), México (15,5%) y Venezuela (6,4%). Rusia aparece en séptimo lugar.

A mediados de 2021, China empezó a limitar las exportaciones de fertilizantes “de forma temporal”, para asegurar el mercado doméstico.

Un estudio del año 2020, realizado por la Oficina Económica y Comercial de España, asegura que los fertilizantes tienen una gran importancia, “puesto que representan hasta el 60% de los costes de producción de algunos cultivos”. 

La misma oficina asegura que un poco más del 40% de la producción peruana puede verse afectada por esta falta de suministro.

Frente a esta situación, la representante de la FAO sostiene que se debe “actuar como si fuera una situación de emergencia. Hay que atender la emergencia alimentaria como si hubiera ocurrido un terremoto”.

Por su parte, Esteban Valenzuela, ministro de Agricultura chileno, dijo a OjoPúblico que se están tomando algunas medidas para mitigar los efectos de estas alzas en el país a través de créditos blandos por medio del BancoEstado “destinado, en un principio, a grandes y medianos cerealeros, afectados por la crisis hídrica y el aumento del valor de los fertilizantes debido a la guerra de Ucrania, con el propósito de fortalecer la relación en el mediano y largo plazo”.

“Hasta ahora y gracias al trabajo de nuestros agricultores y a la labor que ellos han realizado con el apoyo de los servicios del ministerio de Agricultura, no hemos presenciado un problema de abastecimiento en Chile y me atrevo a decir que en el mediano plazo no lo habrá”, agregó el ministro chileno.

En parte, la confianza del ministro se respalda en la encuesta de “intenciones de siembra” que hace la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), que mostró que, hasta diciembre de 2021, existía una intención de producir las mismas cantidades de años anteriores.

Publicado originalmente en OjoPúblico.

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