Pekín va por Hong Kong y la prensa ya cae

El 10 de agosto pasado más de 200 policías allanaron la sede del mayor -y único- periódico de circulación masiva pro-democracia de Hong Kong, el Apple Daily. Un acto provocado por legislación china, que busca reprimir voces alternativas al gobierno china, quienes avanzan en la anexión de Hong Kong.

Para un periodista que trabajaba en ese diario, y que habló con Nieman Lab, esta imagen sólo tenía una lectura: “[Era] el aparato del estado usando una fuerza paramilitar para entrometerse en una organización de medios que tiene una postura crítica. Los oficiales estaban buscando material periodístico. Es un mensaje claro, esto te pasará si eres desobediente”.

La libertad de prensa está consagrada en la Ley Fundamental de Hong Kong, pero en los últimos años se ha visto afectada por la presión política y económica y la consiguiente y progresiva autocensura, lo que se refleja en los malos resultados obtenidos recientemente por el territorio en los índices de libertad de prensa. Sin embargo, los medios de comunicación de Hong Kong siguen siendo relativamente independientes y sólidos, especialmente en comparación con la China continental.

La legislación de seguridad fue redactada y aprobada en Beijing, amenaza con cambiar todas las libertades del territorio. La ley utiliza descripciones vagas de subversión, secesión, colusión con fuerzas extranjeras y terrorismo, lo que provoca aún mayor incertidumbre sobre qué se considera como tal.

Tanto así que el New York Times y el Washington Post que residen en Hong Kong tuvieron que salir del país hacia Corea del Sur. Hace unos meses reporteros de estos medios, entre otros norteamericanos, tuvieron que salir de Pekín tras la cobertura entregada durante la pandemia.

Ese 10 de agosto mucho temieron que esto sería el fin de la libertad de prensa en el territorio, pueden tener razón.