Cenabast: Las dificultades para comprar elementos de protección al personal de la salud

En marzo la Cenabast compró 18 millones de mascarillas de tres pliegues a $20 cada una. El precio superó los $13 que pagaba antes, pero aseguraba el stock para enfrentar la pandemia. Aunque la licitación ya se había adjudicado, el proveedor desistió. El organismo perdió tiempo valioso y tuvo que salir a comprar cuando el desabastecimiento había provocado fuertes alzas. Las mismas mascarillas fueron adquiridas a $335. Por otras más eficientes (tipo N95) se pagaron hasta $3.000, a pesar de que en enero se compraron a $676. Licitaciones desiertas, ofertas de productos sin certificar y proveedores que piden cambios de última hora en los tratos, son parte de los problemas que ha enfrentado la Cenabast.

El 18 de febrero pasado, 14 días antes de que se detectara el primer caso de Covid en Chile, la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast) abrió una licitación para comprar 18 millones de mascarillas de tres pliegues. El precio propuesto era de $20 por unidad ($360 millones en total). Una cifra atractiva, si se considera que en compras anteriores había pagado $13 por cada mascarilla. Pero, valía la pena subir el monto para asegurar el stock. La red de salud necesitaba proteger a los funcionarios que estarían en la primera línea de la lucha contra la pandemia.

Un mes después, cuando los contagiados ya eran cerca de 200 en todo el país, la licitación se adjudicó al único oferente que se presentó: Biomedika SpA. La Cenabast informó que contaba con esos 18 millones de mascarillas. Pero dos días más tarde, el 20 de marzo, la empresa desistió del negocio. Incluso, prefirió perder la garantía que había depositado ($6 millones). En el mercado internacional los precios ya se habían disparado.

“Nosotros informamos que habíamos obtenido 18 millones de mascarillas a $20 cada una. Era la gran solución que teníamos. Esto era marzo, cuando estábamos con serios problemas. Pero ese proveedor, cuando fuimos a firmar los contratos y hacer las resoluciones, se echó para atrás”, dijo a CIPER el director de la Cenabast, Valentín Díaz.

Aunque se había puesto en marcha en febrero, la adquisición resultó tardía. Con la producción china dedicada exclusivamente a su mercado local y con el cierre de las fronteras, el mercado internacional estaba registrando alzas nunca antes vistas. Aún más grave era que el fallido trato con Biomedika significó la pérdida de un mes completo para salir a comprar, mientras los precios seguían subiendo y el contagio se expandía por Chile. El tiempo que se perdió durante este proceso es “inmensurable”, aseguró Díaz (ver documento de licitación).

La situación era desesperada. Urgida por la presión progresiva que estaban comenzando a enfrentar los hospitales, la Cenabast tuvo que acudir a un trato directo con Albranding SpA por más de 11 millones de mascarillas de tres pliegues a $335 pesos cada una. Casi 17 veces el precio que se había alcanzado en la licitación previa. En total, el Estado tuvo que desembolsar $3.752 millones (y no los $360 millones originalmente presupuestados) por la necesidad urgente de suplir los productos que no llegaron por la caída de la licitación.

Otros insumos similares también se dispararon. Según información disponible en transparencia activa de Cenabast, los precios por una mascarilla N95, considerada de “alta eficiencia”, pasaron de $676 por unidad en enero pasado a superar los $6.000 por cada una en marzo. Ahora, en julio, según la información disponible, hubo compras de N95 que oscilaron entre $1.300 hasta $3.000 por unidad. Hasta el 15 de julio, Cenabast informaba la compra de 9,9 millones de mascarillas N95 por un total de $17.471 millones (unos 1.764 por unidad, en promedio).

Entre enero y el pasado 15 de julio, Cenabast había gastado $18.855 millones en 43 millones de mascarillas de tres pliegues (unos $438 pesos por unidad, en promedio).

CIPER intentó contactar a Patricio Corbalán, gerente general y socio de Biomedika, para consultar por qué la empresa desistió de la licitación que ya se había adjudicado. Hasta el cierre de este reportaje no hubo respuesta.

PROBLEMAS LOGÍSTICOS

La Central Nacional de Abastecimiento, dependiente del Ministerio de Salud, es la entidad encargada de las compras centralizadas de medicamentos y otros insumos para la red sanitaria del país.

Desde enero a la fecha, la Cenabast ha repartido 456 mil frascos de alcohol gel, 731 mil escudos faciales, 38 millones de guantes, 12 millones de mascarillas de tres pliegues, 3 millones de mascarillas N95 y casi 6 millones de pecheras plásticas. Todo esto con precios fuera de lo normal, por lo que algunos de esos contratos se encuentran en la mira de la Fiscalía Nacional Económica (vea el reportaje de CIPER “Los datos que analiza la FNE por posible colusión: sector público paga $500 por mascarillas que antes costaban $13).

Katiuska Rojas, presidenta del Regional Santiago del Colegio de Matronas, una de las entidades que presentó estos antecedentes a la FNE, dijo a CIPER en junio: “Antes había una cantidad más diversa y amplia de proveedores que se presentaban a las licitaciones públicas, versus este periodo de crisis, en que son muy pocos”.

Será la FNE la que determine, finalmente, si hubo una eventual concertación de los proveedores o si estos precios son solo el resultado natural de las restricciones que han sufrido los mercados internacionales.

Además de la licitación fallida adjudicada a Biomedika, hubo otras que fueron declaradas desiertas por los altos precios. Esto obligó a Cenabast a cerrar  tratos directos (sin concurso) en medio de alzas desmedidas y desabastecimiento para poder responder a la alta demanda que se pronosticaba.

“Cuando salimos a buscar estos elementos, nos encontramos con la dificultad de que estaba prohibido en China exportar y, además, había serios problemas logísticos para traer las cosas”, dijo Valentín Díaz. Esa dificultad, señaló, se extendió durante todo el mes de marzo.

Obligada a acudir al trato directo, Cenabast tuvo que negociar proveedor por proveedor. Y también se encontró con problemas ahí.

NEGOCIO EN PANDEMIA

Con el mercado marcando históricas alzas debido al desabastecimiento internacional, se presentaron ante la Cenabast varios proveedores inusuales. Eran empresas de otros rubros que trataron de vender insumos de protección para el personal de salud, pero no contaban con los certificados de calidad de los productos.

“Nos encontramos con mucho proveedor alternativo. Todos los días durante marzo y abril recibíamos 10 y hasta 15 ofertas. Y la verdad es que eran absurdos los precios que tenían. Le consultábamos por calidad y no podían certificarla”, cuenta Valentín Díaz. “Descartamos muchas ofertas por temas de calidad y certificación”, agrega.

Un ejemplo es una licitación por cinco millones de mascarillas N95 a la que se presentaron 17 oferentes (ver documento de la licitación). Todos fueron rechazados por falta de acreditación del producto o de otra documentación. La licitación fue declarada desierta. Varias de las empresas que postularon no se dedicaban a este rubro, de acuerdo a los giros que tienen inscritos en el Servicios de Impuestos Internos (SII).

Uno de los oferentes era la Constructora Ferrol Limitada, cuyos giros declarados al SII son terminación y acabado de edificios, venta al por mayor de materiales de construcción y venta de computadores y equipos periféricos. Otro oferente era Cuadros y Artículos de Regalo Limitada, cuyo único giro es la venta al por menor de productos en comercio especializado. También se presentó una persona natural, Maneesh Indru, quien mantiene giros por venta de tabaco, al por mayor no especializada y servicios personales.

En esa nómina de oferentes también aparece Importaciones Díaz Limitada o Delex, su nombre de fantasía. Según los registros del SII, cuenta con giros de venta al por menor de vehículos, al por menor de otros productos en comercios especializados, productos de segunda mano y venta al por menor por correo e internet. De hecho, en su página web se anuncia como una empresa que “te trae tus compras del extranjero a tu casa” y entre los productos que ofrece figuran mascarillas. Su propuesta fue rechazada por falta de garantía.

Importadora y exportadora Feilon Limitada también ofertó en esta licitación. Hasta abril sólo tenía inscritos giros por venta de productos textiles, prendas de vestir y calzados, y venta de enseres domésticos. Recién el 14 de ese mes se amplió al giro de venta de “instrumentos científicos y quirúrgicos”, donde podrían caber las mascarillas. Novatex SpA, otra empresa que hizo una oferta, fue rechazada por falta de certificación del producto. Según el SII tiene giros vigentes para fabricación y venta de artículos textiles, venta de maquinaria de fabricación de textiles, carga de carretera, consultorías informáticas y publicidad.

En esta licitación también participó Albranding SpA, que tiene giros por venta de enseres domésticos, artículos de papelería y escritorios e inversiones en entidades financieras. Su propuesta no calificó por falta de garantías. En todo caso, Cenabast sí acordó por trato directo con Albranding la compra –mencionada al inicio de este artículo– de más de 11 millones de mascarillas de tres pliegues a $335 pesos cada una.

INTERMEDIARIO FALLIDO

En marzo, en medio de la urgencia, Cenabast recibió una oferta de seis millones de mascarillas N95 a $1.627 por unidad ($9.762 millones en total). La empresa que la formuló era Assurance Group SpA, dedicada a la importación de artículos desde China. Lo que parecía una tabla de salvación, aunque el precio era alto para lo que se pagaba hasta enero pasado ($676 por cada mascarilla), no lo fue finalmente y se perdió tiempo valioso.

Tras cerrar un acuerdo, Assurance Group solicitó cambios en algunas cláusulas e, incluso, modificar la razón social con la que se había hecho el trato. Estos cambios no acomodaron a Cenabast, por lo que Valentín Díaz decidió cancelar el contrato y buscar otro proveedor.

Felipe Ramos, uno de los socios de la empresa –junto a Sergio Castro y Haopeng Lin–, dijo a CIPER que ellos hacen “la conexión comercial entre cliente local y fábrica en China”. Y que en esa línea fue la primera propuesta que le hicieron a Cenabast:

-Ofrecimos la mejor modalidad que le podrían haber ofrecido a Cenabast, porque era una compra directa con una fábrica china, con el mejor precio de ese momento, cuando estaban todas sobre los $2.000. Pero, Cenabast no aceptó este modelo, porque no querían correr el riesgo. Entonces, decidimos avanzar con el negocio, consiguiendo inversionistas que iban a poner los millones de dólares. Estos últimos, para resguardarse, quisieron quedar como representantes del contrato y por eso solicitamos esos cambios.

CIPER detectó que la misma empresa vendía después las mascarillas KN-95 a un precio más bajo que el que había ofrecido a Cenabast. En junio, una publicación de un vendedor de la sociedad indicaba que tenían un stock disponible de 300 mil unidades a un precio de $1.500 cada una. Ramos explica que los precios variaron mucho entre marzo y junio: “Al inicio de la pandemia, el primer producto que se requirió fueron mascarillas y los precios estaban por las nubes, cuyo origen está en los precios en el mercado chino”.

Publicado en CIPER Chile.