¿Existe una correlación entre vulnerabilidad social y el número de infectados y muertos por Covid-19?

El Coronavirus llegó a Chile, oficialmente, el 3 de marzo de 2013. Desde entonces muchas cosas han cambiado. Una de las más importantes: a quién afecta al virus. No sólo en un nivel de vulnerabilidad etaria y médica, si no que en términos socioeconómicos.

Y si bien los primeros casos fueron de diversos lugares del territorio nacional, desde un principio el virus deambuló en los sectores más acomodados de la capital. Según el primer informe epidemiológico, publicado el 30 de marzo, las comunas con más casos confirmados era Las Condes, Santiago, Vitacura y Providencia. En su mayoría se infectaron por personas que venían llegando de vacaciones de Europa y el Sureste Asiático.

Tanto fue que el 25 de marzo, cinco días antes de la publicación del primer informe epidemiológico, todas estas comunas, más Ñuñoa, Lo Barnechea e Independencia, entraron en cuarentena. Dieciocho días después salieron de cuarentena Vitacura, Providencia, Lo Barnechea y partes de Ñuñoa y Santiago (13 de abril). Cuatro días después saldría Las Condes (17 de abril).

Si para el 1 de abril, la comuna liderada por Joaquín Lavín acumulaba 209 contagiados por Covid-19, para el 10 de abril, habían 281 acumulados. El 13 de abril agregaron la data de “activos”. Ahí Las Condes acumulaba 296, pero 48 activos. Y para el 15 de abril la cifra total alcanzaba 306 y sólo 39 activos.

En paralelo, para el 1 de abril, Maipú (55), Puente Alto (58) y La Florida(58) tenían un poco menos que Providencia (87) o Ñuñoa (84). Para el 10 de abril, el informe epidemiológico mostraba que Maipú tenía 167 casos, Puente Alto 239 y La Florida 126. El 7 de abril se habían instaurado cuarentena “en el sector poniente de Puente Alto”, pero Maipú y La Florida no entraron en cuarentena hasta mayo. Para el último informe de abril, Maipú tenía 399 casos acumulados y 118 activos. Por su lado, La Florida tenía 328 y 112, respectivamente.

Para ese entonces, las comunas más acomodadas y que habían recibido el primer impacto del virus, ya estaban libres de cuarentena y con muy pocos casos.

Y si bien las diferencias en las políticas para contener el virus, especialmente la medida de cuarentena, son claras, no es el único factor. Cuando el virus recaló en los sectores de menos recursos, se expandió incontrolablemente y generó una ola que vimos su peak hace pocos días. Y entre estos dos grupos de comunas existen diferencias estructurales claras, que terminaron con generar un ambiente propicio para la expansión del Covid-19.

El total de población, hogares hacinados, vulnerabilidad económica y acceso precario a agua potable son algunos de los factores que, según el Centro de Producción del Espacio (CPE) de la Universidad de las Américas, hicieron más vulnerables a algunos sectores del país. Así lo dice un documento que buscaba “generar escenarios preventivos para el COVID-19 en Chile, hemos organizado importantes cuerpos de información que permiten identificar las zonas urbanas de riesgo de contagio o aquellas donde la población es más vulnerable”.

Para ello evaluaron, con datos del Censo 2017, concentración de adultos mayores por comuna urbana (el virus afecta más a adultos mayores), precariedad de la vivienda (viviendas técnico-constructivas más expuestas a enfermedades respiratorias), hogares en situación de hacinamiento (2.5 personas por dormitorio hacia arriba), vulnerabilidad socioeconómica crítica (tipo de educación) y por tipo de sector (habitacional, comercio, educación etc).

Y al ver el número de casos acumulados a nivel comunal versus este índice, hay una correlación en las comunas más vulnerables con la que más personas tuvieron o tienen el virus. A modo de ejemplo, según el informe del 13 de julio de 2020, las comunas con más infectados eran:

Puente Alto: 20.923, Santiago: 13.852, Maipú: 13.272, La Florida:12.589 y Peñalolén con 10.796 casos. Ahora, si a esa misma cifra, le agregamos la variante de población en cada comuna, podemos sacar una tasa de infectados. Ahí todo cambia. La Granja: 535 casos por cada 10 mil habitantes; San Ramón 483, La Pintana 471, Renca 452 y San Joaquín 436.

Según el índice de vulnerabilidad realizado por CPE, las comunas más vulnerables eran: San Ramón 86,2% de vulnerabilidad, Lo Espejo 78,4%, El Bosque 74,2%, Pedro Aguirre Cerda 73% y La Granja con 70,7%. Entre las 17 comunas que superan el 50% de vulnerabilidad ante el Covid-19, suman 93 mil casos acumulados; un 37% de los 249 mil casos acumulados en la RM.

Pero lo peor vino después, cuando ese número de infectados empezó a morir.

Según datos del DEIS hasta el 25 de junio, la cantidad de muertos residentes en Puente Alto alcanzó 561 personas. Seguido por Maipú (451), La Florida (392), Santiago (351) y Recoleta con 324 defunciones (ver Excel).

Llama profundamente la atención cómo los sectores más oscuros (rojo en el mapa de vulnerabilidad y verde en la tasa de muertes) existe una correlación. El sector de Recoleta, Independencia, Conchalí y Huechuraba. A un lado Cerro Navia.

En el sur pasa lo mismo en las comunas de Pedro Aguirre Cerda, San Miguel, San Joaquín, Lo espejo, La Granja, San Ramón y La Pintana.

Los casos de Maipú, La Florida, Puente Alto y Peñalolén, nos dicen desde el centro de estudios, no entra en este conteo porque la cantidad de población residente en esas comunas es mayor que en otras. Eso hace que la tasa de mortalidad no se vea tan oscura como otras. Además, estas comunas tienen sectores bastante acomodados, que generan un promedio de vulnerabilidad engañoso (hay sectores muy muy rojos y muy muy blancos), a diferencia de otras comunas donde los colores son más parejos.

El hacinamiento parece ser lo clave. Al menos eso permite ver el caso de la Región del Biobío que, al compararlo con la RM, su nivel de vulnerabilidad es similar. En el sur del país, 18 de 27 comunas tienen un índice de vulnerabilidad por sobre el 20%. En RM 42 de 52. Sin embargo, el número de muertes en la región del Biobío es mucho menor que la capital, alcanzando una tasa de 14,9 muertos por cada 100 mil habitantes versus RM con 94,3 por cada 100 mil habitantes.

La clave está en el nivel de hacinamiento. Al menos eso dicen los datos. Sólo Los Ángeles supera los 4.000 hogares hacinados. Concepción tiene 3.426, Talcahuano 2.617, San Pedro de la Paz 2.558 y Coronel 2.520. En total 28.858 hogares con 2.5 o más personas por dormitorio. Por su lado, la Región Metropolitana muestra que Santiago tiene 14.371 hacinadas, Puente Alto 10.781, San Bernardo 7.768, Maipú 7.252 y La Florida 6.069. En total hay 15 comunas de RM con más de 4 mil hogares hacinados con un total de 155.992 a nivel regional.

A esta situación se suma el tema laboral. Según el último reporte del Instituto de Data Science de la Universidad del Desarrollo, entregado al Gobierno el 29 de junio, las comunas más afectadas por el Covid-19 no han reducido su movilidad: San Ramón redujo sólo 5,9%, Puente Alto 7,9%, Cerro Navia 12,4% o Independencia 12,7%.

En Estados Unidos el virus también atacó a la población más vulnerable con mayor agresividad. Nature da ejemplos de cómo el virus golpeaba más fuerte a los indigentes, o migrantes ilegales, pero es una materia que todavía está en estudio. Hasta ahora, sólo se puede hablar de una correlación, más no un efecto y causa. Aunque los impactos son claros en algunos lugares.

La OCDE, por ejemplo, publicó el 16 de junio un informe sobre el impacto territorial del Covid-19. Ahí muestran otros ejemplos del impacto social, especialmente en las zonas urbanas desfavorecidas, donde se han registrado un mayor número de casos y tasas de mortalidad que otros. “Las poblaciones vulnerables también se han visto más afectadas”, dice el informe.

Publicado en otro formato en RobotLabot.