Javier Jadue: “El tenis chileno no está preparado para tener una directiva”

Era el favorito de los referentes para sacar al tenis nacional del hoyo en que se encuentra. Sin embargo, Jadue descartó la posibilidad, hastiado de los manejos que se realizaban.

El tenis chileno es un barco hundido, reconoce Javier Jadue, aunque ve con optimismo el futuro. El ex tenista y hoy empresario de distintos juegos de mesa y entretención, era la carta segura para liderar una lista de consenso en la Federación de Tenis, cuyo fin era salvar al deporte de la profunda crisis que está viviendo tras años de desorden y despilfarro de la administración Hinzpeter. Los referentes del deporte blanco nacional tenían confianza en que él, con su experiencia como director durante el mandato de Ulises Cerda y su conocimiento del “mundo del tenis”, iba a realizar un buen trabajo. Sin embargo, su abrupta bajada a casi dos semanas de las elecciones dejó a todos atónitos.

La lista de consenso liderada por Jadue surgió en una reunión en enero pasado en donde los referentes del tenis nacional dieron su postura frente a la dirección que debía tomar el deporte. Pidieron que, por el bien tenis, existiese una directiva de consenso nacional. Y si bien hubo un buen inicio, del convenio quedó poco. Las ganas de poder terminaron prevaleciendo. Así lo asegura Javier Jadue a AS.com, quien por primera vez habla de lo sucedido y los problemas que impulsaron su salida de una posible presidencia del tenis chileno.

¿Cómo se genera el acuerdo entre los dos bandos que hoy existen en el tenis chileno?

Fue en una reunión realizada en enero, donde participaron todos los referentes del tenis chileno. La postura de ellos fue clara: querían gente del tenis. Dijeron que estaban contentos con la directiva anterior, en la que fui parte, que tenían la intención de que siguiera y se postulara con una lista. Sin embargo, fuimos impugnados en septiembre. En esa reunión pidieron que, por el bien del tenis, existiese un consenso. Hubo un buen inicio. Ellos (las asociaciones) entendieron y accedieron a aplazar las elecciones. La idea era que yo liderara el tenis estos cuatro años. Y se llegó a un acuerdo privado. Yo jamás me proclamé candidato públicamente.

¿En qué consistía este acuerdo?

Para mí, la base del acuerdo estaba en las personas. Era muy importante saber qué personas iban a conformar el directorio. Con el paso del tiempo esto se convirtió en una negociación política. Eso nos fue desgastando, tanto a los directores afines a mi candidatura y a mí, como la relación.

¿Desgastándose? ¿Cómo?

Las asociaciones eran lideradas por Enrique Liberona. Cada vez que llegábamos a una postura, había un llamado para hacer una exigencia o un cambio. Para ellos, siempre había un problema. Que el acuerdo al que habíamos llegado no se podía cumplir íntegramente por estatutos, mesa ejecutiva o por cantidad de directores o cualquier cosa. Siempre dije que esos no eran problemas. Lo más importante era que, siendo presidente, yo pudiese liderar al tenis con gente de mi confianza. Con el tiempo vi que esto, más que un consenso, era una negociación.

¿Pero existían muchas diferencias entre ambos lados?

Teníamos muchas coincidencias en términos programáticos y en el proyecto que se venía (descentralización del tenis, asociaciones parte del proyecto, etc.) Sin embargo, Enrique (Liberona) siempre llamaba con distintos cambios. Que quería incorporar al Head Coach y que este fuera elegido por ellos. También propuso en algún momento integrar a Matías Bobadilla al directorio, a lo cual le dije inmediatamente que no, porque Bobadilla no me genera confianza. Él tiene parentesco con la administración de Hinzpeter. Y, además, fue quien impugnó a la directiva de Ulises Cerda. Para mí era algo valóricamente impresentable. Y se lo hice saber.

¿Qué otro tipos de cambios tuvo el acuerdo original?

Muchos. El día que se hizo la asamblea para elegir al comité electoral (Tricel), llevaron a otros directores que no eran los que se había conversado en el acuerdo. Dentro de ellos estaba Enrique Alul, a quien yo no conocía, pero que inmediatamente supimos que estaba en un proceso penal por cohecho en Talca (tema Sence). En ese minuto digo: “¿Cómo traen a un director que no estaba en el acuerdo y que está siendo juzgado?”.

Entonces, nunca se respetó el consenso original…

Lo que más importa en un consenso es el espíritu, más allá de que se cumpla a la perfección o no. Para mí ese espíritu nunca existió. Yo necesitaba gente comprometida con el proyecto, porque era yo quien iba a dar la cara. Finalmente, decidí desistir.

El comunicado de la Federación dice que usted habría dejado la lista por “razones de convicción personal” y por problemas de “carácter estatutario”.

A mí no me mencionan en la carta y tampoco me doy por aludido. En realidad, no sé a qué se refieren. Ahora, yo tenía todas mis cosas para ser presidente. Absolutamente. Pero eso ya es irrelevante. Además, son razones valóricas más que de convicción personal. Jamás voy a negociar mis principios. Se los dije desde un comienzo. Pero, al parecer, no entendieron.

¿Qué le parece la directiva que salió electa?

No voy a manifestarme sobre la lista que salió electa. Creo que Enrique Liberona, quien hoy es vicepresidente, es una persona que trabaja por el tenis y que tiene buenas intenciones. Pero, lamentablemente,  estuvo involucrado con el proceso anterior (era Hinzpeter). Y eso es sabido. A lo mejor no fue director, pero sí fue presidente de una asociación y existen antecedentes que son públicamente conocidos que no representan lo que el tenis quiere (Ciper publicó en 2016 que Liberona firmó una declaración jurada por haber recibido $3,7 millones para realizar un torneo Futuro, pero el dinero nunca lo recibió. Los organizadores del torneo dijeron que entre los auspiciadores y ellos habían financiado el evento).

¿Y sobre Óscar Rojas?

Lo conozco muy poco. Es una persona que no viene del mundo del tenis. No entiendo cómo él se prestó para ser presidente de una federación en las condiciones en que está, sin ser de este mundo. Además, entendiendo que este mundo del tenis no iba a aceptar a esta directiva.

Es una constante en esa discusión que la directiva tenga personas vinculadas al “mundo del tenis”. ¿Por qué es relevante ser parte de él?

En un mundo tan chico como este, si hay gente del tenis se generarán vínculos y confianzas. Segundo, en términos deportivos se sabe más del tema. Aunque en el año de transición que asumió Ulises (Cerda), más que gestión deportiva nos dedicamos a apagar incendios. Así y todo pudimos sacar financieramente esto con un déficit mínimo. También es relevante, porque conocíamos cuáles eran los problemas que hay en la federación y había una relación con la administración externa. También es necesario tener gente del tenis, porque no se trata de algo sólo local o de la Copa Davis. El presidente tiene que representar al tenis internacionalmente. Hay que tener contactos con la ITF, presidentes de Cosat. O sea, hay que representar bien al país. Y esta directiva no tiene eso.

¿Ve muy difícil gobernar la Federación en su estado actual?

Bajo el contexto actual del tenis, donde hay una deuda aproximada de $1.500 millones, va a ser muy difícil que una dirigencia nueva tenga que hacerse responsable.

Pero usted estuvo dispuesto a presidir la Federación.

Era diferente, porque yo estaba dispuesto a asumir cuando la administración externa entró. Y había una promesa de que todos los fondos y el presupuesto para el tenis iban a ser liberados. Pero no me sentí cómodo con la manera cómo funciona. Siento que los recursos no se han liberado como debieran. Y asumir una federación donde no está claro cuál es el rol del presidente no es cómodo. Y si a eso le sumas no estar con un equipo de confianza, porque las confianzas, independiente de llegar a un consenso, nunca existieron.

Usted fue parte de la directiva de Ulises Cerda. ¿Vivió esta situación de presiones políticas y otras durante ese período?

Tuvimos presiones mucho más fuerte. Hubo dos actos de autoconvocatoria realizados por la misma gente que hoy día está en el tenis (federación). Una fue liderada por Enrique Liberona. Son conocidos los casos de las querellas que tuvimos.

¿Usted cree que aún hay gente de la era de Hinzpeter detrás, presionando para que no exista un progreso en la Federación?

No quiero decir cosas que no tengo certeza. Eso sí, me llama la atención que bajo este esquema en que está la federación exista gente que quiera presidirla. Hay que tener dos dedos de frente para ver que no es conveniente tomar un barco hundido como este… si es que no hay un interés por atrás.

Pero usted estaba postulando…

Ahora el interventor, o administración externa como se llama, tiene libertad absoluta para administrar los recursos. Se necesita ordenar la casa. Podrían llamar tal vez a un comité de crisis para que les ayude. Y luego que todo esto quede saneado, llamar a elecciones. Pero antes de eso, es necesario evaluar los estatutos existentes.

¿Y entonces quién dirigirá el tenis?

En este momento el tenis no está para tener una directiva. La administración que designó el Gobierno tiene que hacer su trabajo. Hay un presupuesto que ellos tienen que administrar. Y, en la parte deportiva, nos pueden pedir ayuda al mundo del tenis. Pero así como veo las cosas, el tenis no está preparado para tener una directiva.

¿Se arrepiente de haber aceptado, extraoficialmente, la lista de consenso?

No, pero las condiciones para que yo asumiera no estaban. La parte valórica no la tranzo y mi equipo, quienes eran cinco directores, tampoco. De hecho, ninguno quiso ser parte de este proceso. Tampoco me voy a inmolar y ser presidente con gente que me impongan. Le deseo al tenis lo mejor.

Responsabilidades y el rol interventor del gobierno

Actualmente la Federación está bajo el poder de los interventores que el Ministerio del Deporte pidió como garantía de un buen proceso y saneamiento de las platas de la institución. La idea detrás de esta intervención era poder liberar dineros estatales que permitiesen seguir con la operación del tenis. Pero para Jadue, el foco que han tenido en esta gestión ha sido erróneo.

Me hablaba de la administración externa. ¿Cómo evalúa el trabajo realizado por ellos?

Considero que la administración externa se preocupó más de fiscalizar el nuestro proceso (directiva de Ulises Cerda) que de cumplir la palabra que nos entregó la ministra (Natalia) Riffo y luego el ministro (Pablo) Squella. Nosotros nos convertimos en federación nacional, que era una exigencia del Ministerio, para que los fondos se desbloquearan.

¿No han tenido recursos en algunos momentos?

O sea, los recursos para jugar contra República Dominicana fueron puestos por los directores. El tenis no necesita un mecenas. Necesita una directiva que funcione y que se entreguen los recursos que se comprometen.

¿Y cuál es el trabajo que tendría que estar haciendo el IND?

El IND tiene que hacerse cargo de buscar los responsables de los $1.500 millones o más de déficit y encausar reformas en la federación. Una restructuración administrativa. Y esa es la potestad que tienen ellos.

¿Las directivas tienen la representatividad mínima del tenis?

Cuando los referentes, jugadores y otras personas del mundo del tenis tienen que mandar una carta para ser escuchados, nos damos cuenta cuál es la representatividad real del tenis. Lo lógico sería que una dirigencia sea elegida por gente que tenga representatividad en el tenis. Creo que ocho asociaciones no son representativas.

¿Quiénes tendrían que participar en esta votación?

Tendrían que votar deportistas y más asociaciones dentro del país. También, ojalá, que existiese más listas para incrementar la competencia. No leo la carta de los tenistas sólo como algo en contra de esta directiva. Aquí hay un problema de fondo. Del sistema. Hoy nuevamente se elige al mandamás del tenis entre ocho personas. Me parece impresentable.

¿Con qué sensación queda usted después de todo este problema?

Me quedo tranquilo. Siento que me hubiese metido en algo que iba a quemar mi nombre. Estoy absolutamente convencido de que el tenis, independiente de la federación, va a seguir funcionando. Independiente si se maneja a nivel federativo o a nivel privado, como se ha hecho durante mucho tiempo. Hay mucha gente jugando tenis. Me hubiese gustado que esa gente se involucrara más con la Federación. Creo que lo que están haciendo hoy los tenistas es válido y necesario, porque finalmente todos hemos sido responsables de lo que ha sucedido. Me voy tranquilo porque con la directiva de Ulises (Cerda) logramos generar confianza nuevamente para que el tenis vuelva a crecer.

¿Tiene resquemores sobre la nueva directiva?

Me preocupa, porque el único perjudicado va a ser el tenis. Espero que el proceso que inició Ulises (Cerda) pueda llegar a un buen fin. Que continúe.

¿Y cómo los ha visto en sus labores durante estos días?

Tengo un primer reproche. Uno cuando es dirigente, lo es desde el primer día. Me parece impresentable que en Colombia no hubiese ningún representante del directorio de la Federación. Los jugadores tienen que ir a jugar su rol de defender el país y los dirigentes tienen que ir a cumplir con el suyo.