Privacidad y el deber de informar

El periodismo tiene un rol importante en la comunidad. Un artículo, cualquiera sea el tópico de este, tiene que ser meditado por su pertinencia y necesidad para los lectores antes de ser publicado. De no ser así, las consecuencias casi siempre son irreversibles. Incluso cuando se retracte y se pidan las excusas por el mal causado. Y ese fue el caso que vivió El Dínamo, medio chileno, al publicar la conversación íntima de un parlamentario que se encontraba en la cámara del Congreso Nacional.

Las críticas no se hicieron esperar. Tanto así que fue el mismo directorio de Ediciones Giro País, dueño del medio, que tuvo que salir al paso. Sin embargo, el equipo periodístico no hizo nada (al menos sus editores y director). Es más, en un artículo al día siguiente defendieron el contenido, estableciendo que lo publicado tenía mérito por ser un horario de trabajo que el Diputado Ceroni (PPD) estaba usando para otros fines.

De ser así, por qué publicar el contenido de los mensajes. El sólo hecho de mostrarlo mandando SMS o mirando y escribiendo en su celular hubiese bastado. El hacer explícito el mensaje, cuyo contenido no tenía ninguna relevancia pública o legislativa, atenta a la privacidad y ofende a las personas involucradas. Esa es la clásica crítica que hace el peridismo a la farándula: La relevancia y la forma. Sí, es verdad. El Diputado Ceroni debería estar discutiendo las medidas que estaban en tabla. No obstante, el titular del artículo tenía otro foco: el sexting y su orientación sexual. Esto último, recalcado en el artículo original de manera burlesca y con cierta desnostación.

Una vez más nos vemos enfrentados al dilema del periodismo digital. Ese que busca golpear con lo que sea para poder tener más visitas (clicks bates), más avisadores y más rentabilidad. El periodismo se hace sin ver las visitas, sin pensar en los avisadores y con la mitad de un ojo en la rentabilidad (hay que vivir de algo, no?).

¿Pero entonces qué hacemos?

El buen contenido (precisión, buena texto y rigurosidad), el respeto por la ética y una plataforma versátil para el lector son claves para el éxito. Al avisador ya poco le importa si un medio lo investiga o no. En EE.UU. los medios investigan a sus propios dueños y muestran como exclusiva la respuesta de este ante los alegatos (no hay mala publicadad, dicen). Las marcas, el retail y las empresas en general tienen otros intereses: hoy quieren llegar a más gente. Y las comunidades, ahora más informadas, buscan mayor y mejor calidad de contenido. Por lo tanto, si uno cumple esas tres categorías, las visitas aumentan y, casi en paralelo, los auspiciadores.

Ejemplo de eso es T13.cl. Han empleado una estrategia multiplataforma que convence, golpea y vende. Su página es versátil, une a la radio, TV y web en un gran ecosistema informativo. Sus redes sociales explotan con cada tuiteo o post. Existe una participación que muy pocas veces se logra en tan poco tiempo. La Tercera, un pelito más atrás, tiene lo suyo con una página web que marca diferencia. De no ser por sus invasivos “auto-play” de sus programas de deportes y videojuego sería un buen ejemplo de prensa escrita.

El hecho es que hay formas de lograr el éxito en el periodismo, pero agrediendo la privacidad de las personas nunca va ser el camino. A menos que quieras ser Pérez Hilton o TMZ, que todos estaremos de acuerdo que periodismo no es.

Publicado originalmente en Medium.