Copa América: las huellas en Chile de los empresarios del fútbol internacional acusados de corrupción

Los tres acusados por los millonarios sobornos pagados a los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol, debieron estar en Chile al inicio de la máxima fiesta del balompié regional. La justicia estadounidense lo impidió. Lo que no evitó que sus lucrativos negocios asociados a la Copa América sigan rentando. Burzaco, Jinkis y Hawilla firmaron a través de sus empresas contratos televisivos y comerciales con ChileFilms, la ANFP, MegaSports, Canal 13 y el CDF. Mientras en Chile arranca el torneo, Hawilla sigue confesando en EE.UU., Burzaco se acaba de entregar en Italia y Jinkis está oculto.

Cuando el balón “Cachaña” se ponga en movimiento este jueves 11 a las 20:30, se iniciará un espectáculo que al cabo de 23 días de competencia habrá sumado unos 4.000 millones de espectadores de 200 países. Para que la imagen de Alexis Sánchez, Lionel Messi o Neymar, llegue hasta los más remotos rincones del planeta, la señal será producida desde el Estadio Nacional por la empresa ChileFilms, la que fue subcontratada por el argentino Alejandro Burzaco, quien se mantuvo prófugo de la justicia estadounidense hasta este miércoles 10 (ese día se entregó a las autoridades en Italia). Burzaco es dueño de Torneos, una de las tres compañías que integra la sociedad Datisa, propietaria de los derechos comerciales de la Copa América. Y es también uno de los cuatro empresarios acusados de haber pactado el pago de US$100 millones (de los cuales ya se habrían cancelado US$40 millones) en sobornos a dirigentes del fútbol latinoamericano.

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Durante casi 15 días, desde que el 27 de mayo pasado se hizo pública la investigación sobre los ilícitos cometidos por dirigentes de la FIFA y la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), la fotografía de Burzaco (51 años) figuró en los boletines de Interpol como prófugo de la justicia y buscado por el FBI. Junto a Burzaco aparecían Hugo Jinkis (70) y su hijo Mariano (40), propietarios de la agencia argentina de derechos deportivos Full Play. El cuarto implicado es el brasileño José Hawilla (71), dueño de Traffic, la empresa que históricamente ha hecho negocios con los derechos de los principales torneos del fútbol sudamericano, quien ya confesó su participación en los sobornos y se declaró culpable.

Todos ellos han dejado sus huellas en Chile. Lo hicieron a través de múltiples negocios que amarraron con canales de la televisión local, la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), la productora ChileFilms, el Canal del Fútbol y agencias que comercializan derechos de espectáculos deportivos, como MegaSports (propiedad del presidente de Azul Azul y controlador del Grupo Bethia, Carlos Heller).

CIPER rastreó los últimos negocios que involucran a Burzaco, Hawilla y los Jinkis, con empresas chilenas. Entre estos figuran los contratos relacionados con los derechos de la Copa América. Precisamente son los derechos de este torneo los que, según la investigación de la fiscal norteamericana Loretta Lynch, fueron entregados contra el pago de coimas. En ese paquete de derechos vendidos, figura el dinero pagado por Canal 13 a Full Play (US$12 millones) por los derechos televisivos de esta Copa América 2015. Una suma que acrecentó las ganancias generadas por el fraude de los sobornos orquestado por Jinkis, Burzaco y Hawilla.

Otro negocio manejado por estos empresarios y derivado de la Copa América que tiene como contraparte a una empresa chilena, es el de la producción televisiva de los partidos. En este caso, Torneos, la empresa de propiedad de Alejandro Burzaco, contrató los servicios de ChileFilms. Esta última es propiedad de Cristián Varela, quien además es miembro de la Comisión de Finanzas de la Conmebol, director de la ANFP y, ahora último, debido a la crisis por la caída de los dirigentes internacionales investigados, se integró como miembro del Comité Disciplinario de la FIFA (vea reportaje CIPER “Cristián Varela, dueño de ChileFilms: el primer ganador de la Copa América).

Otras compañías chilenas han cerrado tratos con las empresas de Burzaco, Hawilla y Jinkis, por derechos distintos a los de Copa América. Es el caso de MegaSports y el CDF, además de la ANFP, que han cultivado por años una relación de negocios con Full Play, la compañía de los prófugos Jinkis, para la transmisión de los partidos del campeonato chileno o de la selección nacional en las clasificatorias mundialistas.

NEGOCIANDO EN BUENOS AIRES

Los derechos televisivos y comerciales de la Copa América y de gran parte de los torneos internacionales de fútbol, son manejados por grandes empresas que comercializan el evento y negocian directamente con canales de televisión y auspiciadores que desean sacar una tajada de las ganancias que deja el espectáculo. Los derechos de la Copa América fueron vendidos por la Conmebol a WeMatch, el nombre de fantasía de la sociedad Datisa, en un paquete que incluye los torneos desde 2015 a 2023. Datisa desembolsó $317,5 millones. Sólo por la Copa América de Chile 2015 pagó US$75 millones (vea en recuadro la historia de Datisa).

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En 2011, justo después de la Copa América que se jugó en Argentina, la Conmebol envió un mensaje a todos los medios de comunicación interesados en transmitir el siguiente torneo: la empresa que gestionaría los derechos había cambiado. Si durante décadas fue el imperio de José Hawilla, a través de su empresa Traffic, el encargado de manejar los derechos comerciales y televisivos del torneo, ahora lo haría Full Play, perteneciente a Hugo Jinkis.

Semanas después comenzó la peregrinación de ejecutivos de canales de TV de todo el mundo al barrio de Núñez, en Buenos Aires. Allí, cerca del Estadio Monumental de River Plate, están las oficinas de Full Play. Entre los que se dieron cita en esas oficinas se contaron ejecutivos de TVN,Mega y Canal 13. Serían estos últimos los que, al final, ganarían la partida.

El canal que pertenece a Andrónico Luksic corría con ventaja. Tenía la primera opción de compra por haber adquirido los derechos de la Copa América Argentina 2011 y que sublicenció a TVN. La idea de los primeros ejecutivos del Canal 13 que desembarcaron en Núñez era la misma: comprar los derechos a un precio razonable y luego compartirlos con TVN. Sin embargo, el precio propuesto por Full Play fue cuatro veces más de lo que el mismo canal había pagado a Traffic por el contrato anterior. Para televisar los partidos de Argentina 2011 había cancelado US$2,5 millones. Ahora les cobraban US$12 millones.

Un ejecutivo del canal que siguió de cerca las negociaciones dijo a CIPER: “Ahora, en perspectiva, nos damos cuenta por qué esta Copa América fue tan cara. Tenían que pagar millones de dólares en coimas”.

A LA MESA CON LOS JINKIS

Hugo y Mariano Jinkis fueron inflexibles en su negociación con Canal 13. Si bien las conversaciones iniciales las llevaron ejecutivos de la emisora de rango medio, frente a la dureza de los dueños de Full Play las últimas tratativas las hizo una pequeña comitiva encabezada por el director ejecutivo del canal en esa época: Alejandro Carboni. CIPER intentó conversar con Carboni, quien ahora trabaja en Inversiones Romy, perteneciente al grupo Bethia, pero no hubo respuesta.

Alejandro Burzaco, Hugo Jinkis y Mariano Jinkis.

Alejandro Burzaco, Hugo Jinkis y Mariano Jinkis.

Con Carboni y los Jinkis instalados en la mesa, las tazas de café se hicieron pocas para llegar a un acuerdo, según recuerda un ejecutivo que conoció las tratativas. Carboni esperaba negociar el altísimo precio, pero los Jinkis no flaquearon. Y cuando en marzo de 2012 se supo que la Copa América ya no se jugaría en Brasil, como estaba previsto, sino en Chile, Canal 13 se vio forzado a apurar el trato y aceptar gran parte de las condiciones que pedía la empresa argentina. Las firmas se estamparon en abril del mismo año, con la posibilidad de sublicenciar a otra emisora, que finalmente fue TVN.

Este no fue el primer contrato de Canal 13 con los Jinkis. Desde junio de 2011 hasta antes del Mundial de Brasil, la estación pagó a Full Play por los derechos de transmisión de los partidos amistosos y clasificatorios de Chile como local para el cable (las transmisiones por TV abierta las tenía Chilevisión). El trato, además, le permitió a la estación de Luksic transmitir el resto de los duelos eliminatorios sudamericanos por TV abierta. Según un artículo publicado en La Tercera, Canal 13 pagó una cifra que “supera los 3,5 millones de dólares” por estos derechos.

Para la Copa América 2011 el Canal 13 se había entendido con otro de los empresarios ahora acusados por la fiscalía de Estados Unidos: José Hawilla. Integrante del círculo íntimo de Ricardo Texeira -ex presidente del fútbol brasileño y yerno del ex mandamás de la FIFA Joao Havelange-, Hawilla capturó los derechos de la Copa América a través de su empresa Traffic durante 24 años: desde 1987 hasta 2011.

TRATOS CON EL CDF Y LA ANFP

El Canal del Fútbol (CDF) es otra de las empresas chilenas que ha hecho negocios con uno de los empresarios acusados de pagar sobornos. Su relación ha sido con los Jinkis. El CDF, propiedad de la ANFP y de Jorge Claro, firmó un contrato con los dueños de Full Play para que los argentinos manejen los derechos del torneo de fútbol chileno fuera de nuestro país. Así, desde 2014 y hasta 2017, Full Play se hizo dueño de la licencia internacional de transmisión o retransmisión del campeonato nacional y puede vender los partidos locales, sus resúmenes o solo los goles, en el extranjero.

Martín Awad, director ejecutivo del CDF, prefirió mantener bajo reserva los montos que involucra el negocio con los Jinkis, pues dijo a CIPER que el acuerdo se regía por una cláusula de confidencialidad. Sobre el tema se limitó a señalar: “Se trata de un contrato menor si se mira el resto de la industria” y que “sirve para expandir el fútbol chileno internacionalmente”. (Vea el reportaje de CIPER “CDF: Cómo se reparte el “botín” más preciado del fútbol).

estadio-camaraLa ANFP también ha mantenido negocios con Full Play. La asociación informó a CIPER que esa relación comercial se inició en marzo de 2010, bajo la administración de Harold Mayne-Nicholls, y se mantuvo vigente hasta el 31 de julio del año pasado. El documento suscrito por la empresa de los Jinkis y la ANFP se titula: “Contrato de venta de los derechos de transmisión televisiva internacional de países del mundo, Sudamérica, salvo Brasil, de los partidos clasificatorios de la selección nacional”.

La ANFP recibió US$ 1,7 millones de parte de Full Play por este contrato, que entregó a los Jinkis los derechos para comercializar fuera de Sudamérica los partidos de la selección chilena.

LA AGENCIA DE HELLER

El canal Mega, perteneciente al Grupo Bethia, posee los derechos de transmisión de los partidos de local de la selección chilena para las eliminatorias del Mundial de Rusia 2018. Esos derechos fueron cedidos a la emisora por la agencia MegaSports, también controlada por el grupo de Heller. MegaSports los compró a la ANFP en 2012 por el precio más alto que se ha pagado hasta ahora para obtener la exclusividad en las transmisiones de la Roja: US$106 millones. La agencia de Heller vendió los derechos para la transmisión por TV cable de los partidos de la selección a Fox Sports.

El manejo de los derechos de transmisión de los partidos clasificatorios de la selección chilena le permitió a MegaSports abrir una relación de negocios con Full Play. Según explicaron a CIPER desde el Grupo Bethia, el acuerdo estableció que MegaSports le cedió a Full Play los derechos para trasmitir en el extranjero los partidos de local de Chile en las próximas eliminatorias mundialistas.  Y la empresa de los Jinkis, en contrapartida, le cede a MegaSports los derechos de los partidos de otras selecciones de Sudamérica en las mismas eliminatorias, incluyendo los que juegue Chile como visita:

laroja“El convenio con Full Play comercializa la transmisión para el territorio de Chile de 72 partidos de clasificatorias distintos a los de la Selección Chilena de Fútbol, compartiendo con este (Full Play) los ingresos que se generen”, explica un comunicado enviado por Grupo Bethia a CIPER. No se informaron los montos involucrados en este negocio.

Pablo Silva, gerente general de MegaSports, explicó en una entrevista a La Segunda que su empresa no solo maneja los derechos de la selección chilena para transmisiones televisivas, sino que también adquirió a la ANFP los derechos comerciales del equipo nacional. Esto último le permite administrar los contratos con los auspiciadores oficiales y publicidad estática, incluso la comercialización de objetos de merchandising.

Además del trato que suscribió la ANFP con MegaSports para el manejo de los auspiciadores oficiales, la asociación que dirige Sergio Jadue creó una nueva categoría de derechos comerciales: los proveedores oficiales. La empresa que se adjudicó los derechos sobre estos proveedores esSanta Mónica Sports, en la que participa el acusado empresario argentino Alejandro Burzaco. Además, entre sus socios se cuenta el presidente de la federación de fútbol de España, Ángel María Villar, y también estuvo, hasta el día de su fallecimiento en septiembre del año pasado, el ex presidente del fútbol argentino, Julio Grondona.

En el video promocional de Santa Mónica Sports Chile aparecen imágenes de la selección nacional. Los “proveedores oficiales” de la Roja que han comprado a Santa Mónica Sports los derechos para entrar en esa categoría son Ariel (detergente), La Araucana, Head & Shoulders y Pullman Bus.  Los valores que pagó Santa Mónica a la ANFP por hacerse de estos derechos, no fueron informados por la asociación de fútbol.

El breve reinado de WeMatch

Cuando en 2013 la Conmebol informó que los derechos comerciales y televisivos de la Copa América habían sido entregados a la sociedad Datisa, el mundo de los negocios deportivos creyó estar frente al nacimiento de un gigante. Datisa, que adoptó el nombre de fantasía WeMatch, estaba integrada por las tres más grandes empresas de los derechos comerciales del fútbol sudamericano: Traffic,Torneos y Full Play.

La relación entre los tres socios nunca fue del todo armoniosa. Esto, porque las argentinas Torneos y Full Play se arrimaron al negocio una vez que la Conmebol le quitó los derechos a la brasileña Traffic tras la Copa América de 2011. Esta última alegaba que sus derechos se extendían hasta la versión del 2015, pero la Conmebol lo desconoció. La disputa llegó hasta un juicio arbitral en Miami. El litigio término con un acuerdo para que las tres empresas se unieran en una sola sociedad (Datisa) y compartieran las utilidades del negocio.

El dueño de Traffic, José Hawilla, dejó a sus socios a la deriva cuando se supo que Datisa había pagado sobornos a dirigentes de la Conmebol.  En una entrevista al sitio Jornalistas & Cia, José Hawilla dijo en 2007 que su receta de éxito era “trabajar honestamente y no hacer negocios sucios”. Entonces, Traffic tenía prácticamente el monopolio de los derechos del fútbol en Latinoamérica. Siete años más tarde, en diciembre de 2014, se declaró culpable ante una corte de Nueva York por los cargos de conspiración de crimen organizado, lavado de dinero y obstrucción de la justicia. Prometió pagar al fisco estadounidense US$151 millones, de los cuales US$25 millones los pagó ese mismo día.

En el informe realizado por el FBI, Hawilla aparece admitiendo que pagó al menos un tercio de los US$40 millones que Datisa ya ha entregado -de un total de US$100 millones comprometidos- en sobornos para dirigentes de la Conmebol y de la Confederación del Norte, Centro América y el Caribe (Concacaf). Los dos tercios restantes habrían sido pagados por sus socios: Hugo y Mariano Jinkis, dueños de Full Play, y Alejandro Burzaco, propietario de Torneos.

Traffic es la empresa de derechos deportivos más antigua de Latinoamérica. Tuvo los derechos de la Copa América en exclusiva desde 1987 hasta 2011. Por lo mismo, Hawilla es el guardián del registro histórico de los sobornos que se han pagado en esta industria. Y frente al FBI comenzó a desmadejar ese ovillo. Hawilla ha dicho que a partir de los años 90 varios dirigentes de la Conmebol empezaron a exigir pagos en millones de dólares.

Según el reporte de la justicia estadounidense, Nicolás Leoz, quien fue presidente de la Conmebol de 1986 a 2013, le dijo a Hawilla antes de firmar el contrato por las versiones de la Copa América de 1993, 1995 y 1997: “Con estos derechos ganarás mucho dinero y no es justo que yo no gane”. Hawilla canceló US$ 7 millones por esos derechos, pero Leoz no firmó  hasta que se concretó el pago del soborno.

Habrá que ver si los restantes socios de Datisa van a colaborar con la justicia de Estados Unidos, tal como lo ha hecho Hawilla. Al parecer, no será necesario esperar mucho para saberlo. A solo 24 horas del inicio de la Copa América 2015, el dueño de Torneos, Alejandro Burzaco, se entregó el miércoles 10 en el norte de Italia y se iniciaron los trámites para su traslado a Nueva York.

El mismo jueves 11 en que el balón “Cachaña” debía empezar a correr, los dueños de Full Play dieron señales de vida. El abogado de Hugo y Mariano Jinkis dijo en Buenos Aires que sus representados no están prófugos y que se pusieron a disposición de la justicia argentina para que se determine si deben o no comparecer en Nueva York.