Steampunks, la comunidad que combina literatura, moda y ficción

Son más de 1.000 cultores, que inspirados en Julio Verne y H.G. Wells, se caracterizan para relatar e interpretar historias fantásticas.

En medio del barrio Italia, un grupo de jóvenes se congrega para liberar toda su imaginación. Son estudiantes, diseñadores, médicos y biólogos, entre otras ocupaciones, quienes se reúnen en su tiempo libre para crear un mundo paralelo, inspirado en las novelas de los padres de la ciencia ficción, Julio Verne y Herbert George Wells.
En un ambiente irreal, donde predomina la vestimenta victoriana, crean un mundo que se mueve con la tecnología a vapor. En sus reuniones conversan de literatura y relatan historias de fantasía, muchas escritas por ellos.
También traen estas historias a la realidad. Usando su imaginación, cada uno se adueña de un personaje e improvisan una historia alternativa a la original.
No se consideran una cultura. Menos una tribu urbana. Prefieren la denominación de comunidad. Y aunque tengan aspectos que comparten con el cosplay y los juegos de rol, no se sienten parte de esas clasificaciones. “No andamos todos los días vestidos así y existe un contenido de fondo detrás de estos atuendos. No es un simple disfraz”, explica Manuel Salvatierra, miembro de la comunidad.

Punks a vapor

Los steampunks -o punks de vapor en castellano- tienen una clara predilección literaria. En sus reuniones no sólo conversan de sus autores y novelas favoritas, sino que también escriben algunas obras, mezclando ficción con realidad. Como La sombra del fuego, de Alberto Rojas, libro donde se reescribe la historia de la Guerra del Pacífico usando como héroe al Teniente Bello.
Tobías Díaz, diseñador, es uno de los primeros miembros de la comunidad. Dice que se creó hace más de siete años, pero fue recién para la Comic-Con 2012 donde se dieron a conocer masivamente. “Partimos creando el grupo de Facebook Steampunk Chile. No teníamos muchas expectativas, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que no estábamos solos”, dice. Hoy son más de mil personas las que participan en la red social y cada vez que se juntan se une más gente.
“Esto va terminar en homicidio”, dice un peatón mientras se preparaban para la sesión fotográfica. La reacción es repetitiva cuando andan personificados como Steampunk. La mayoría piensa que es algún tipo de teatro callejero o intervención artística. Ellos se lo toman con humor.
Camila Sepúlveda, estudiante universitaria, dice que “es típico que te mezclen con otros grupos. Una vez me dijeron ‘yo te elijo, píkachu’ -en alusión a los pokemones-, o cosas en relación a mi traje”.
Atuendos cuya producción es de materiales reciclados y hechos por ellos mismos. “Compramos telas, cachureos de plástico y reciclamos juguetes. Ahí nos ingeniamos para armar algo entretenido”, dice Jonathan Gómez, conocido como el Coronel Arcana en la comunidad.
“Nos basamos en una cultura, de origen ficcional, pero que intenta ser realidad cada vez que nos vestimos”, asevera Francisca Martínez.
La comunidad ya prepara su segundo aniversario, donde anuncian música, lecturas de historias y desfiles de moda.